Nathaly Otero

Sociedad Colombiana de Matemáticas

1. Cuéntenos un poco de usted ¿dónde nació? ¿dónde estudió? ¿dónde ha trabajo y/o dónde trabaja actualmente?

Soy de Montelíbano, Córdoba. Un pueblo, como muchos otros, que su riqueza lo condena al sufrimiento. Queda al sur de la Región Caribe y muchos lo conocen como la capital niquelera de América. Sí, sus tierras además de ser fértiles para la ganadería y la agricultura, están llenas de minerales como el ferroníquel. Queda en el valle del río San Jorge y está relativamente cerca al mar. Pero, como de vez en cuando lo hago, confieso que nací en Cali. Esto dato surge sobretodo cuando suena Las caleñas son como las flores de The Latin Brothers. No viví mucho tiempo allá, quizás algunos meses.

En Montelíbano estudié en el colegio de la mina de ferroníquel, la Fundación Educativa de Montelíbano de Cerro Matoso. Luego, la vida y las oportunidades me llevaron a la Universidad del Norte en Barranquilla, donde estudié Matemáticas. Mi primer trabajo formal fue como Coordinadora del Programa de Matemáticas en esa universidad, fueron cuatro meses por la licencia de maternidad de la coordinadora. Luego coordiné la organización del V Congreso Latinoamericano de Matemáticos que se realizó en el 2016 en la misma ciudad. En paralelo fui docente del Programa de Fortalecimiento académico de los estudiantes del Distrito de Barranquilla en las Pruebas Saber 11, Tu Ruta a la U, de la Gobernación del Atlántico. En agosto de ese mismo año acepté el reto de ser la directora ejecutiva de a Sociedad Colombiana de Matemáticas, donde trabajo actualmente.

2. ¿Por qué decidió estudiar Matemáticas?

No soy licenciada en Matemáticas, por decisión de mis padres, pero lo que se lleva en el alma, no lo puedes arrancar, ni dejar morir porque no tengas un título. Mi pasión es la pedagogía al servicio de los aprendizajes efectivos de las matemáticas y en eso me he profesionalizado. Sí se pueden alcanzar desempeños Avanzados en esta área en cualquier escuela de Colombia, nosotros lo logramos, aunque demandó preparación, ajustes, revisiones, intención, y sobre todo creer que podíamos hacerlo.

3. ¿Qué es lo que más disfruta de su vida como Matemática?

Una frase lo resume - “ Esa es mi profesora de matemáticas”. Cuando salgo de la escuela con mi caja de recursos, ellos y ellas, pequeños de 6, 7 ú 8 años, se extasían en mostrarles a sus padres a su profesora de matemáticas. Ver a un niño aprehender matemáticas, me implica estar decidida a desaprender para recorrer el camino juntos. Las motivaciones cognitivas de los niños son responsabilidad del maestro primaria y yo asumo mi papel con gratificantes resultados. 

Innovar en las prácticas de aula me permite estar viva y a la vanguardia de los últimos teóricos en educación. La educación es un servicio y hay que hacerlo respondiendo a los estándares de calidad que se trazan desde la Declaración de Incheón y desde la individualidad de nuestra Colombia.

Permitirle al niño usar y potenciar su arsenal cognitivo, es una tarea que te paga todos los días. La sonrisa, la alegría y el goce de los niños en la clase de matemáticas borra las madrugadas y las muchas horas buscando recursos y estrategias para que ellos aprendan para la vida.

"La sonrisa, la alegría y el goce de los niños en la clase de matemáticas borra las madrugadas y las muchas horas buscando recursos y estrategias para que ellos aprendan para la vida"

4. Aparte de hacer matemáticas, ¿qué otras actividades realiza?

Ya mencioné que estudio. Mi otra ocupación es mi familia. Ellos comprenden mi pasión. La lectura sobre Espiritualidad me absorbe. Disfruto leer a Krisnhamurti, Deyer Waine, Byron Katie, Neale Walsh, Chopra, Anthony De Mello, Carlos Castañeda y muchos Maestros que han ido apareciendo en mi vida, para ayudarme a comprenderla. Somos Emoción, antes que otra cosa. Somos creadores, aunque a veces perdemos el norte. Hay episodios de hermanos que me han estremecido, por que no han sabido manejar sus emociones y su poder desde el pensamiento. Por eso, siempre creo en que los niños pueden reinventarse, recrearse, siempre como una mejor versión de ellos mismos y en eso el maestro es un guía, o debería serlo. Mi maestro, cuando decía “si no sabe Demys no sabe nadie” estaba reconociendo mi goce en las matemáticas y cuando mis maestros me ofrecieron buenos procesos de aula, me estaban apoyando; yo solo ahora doy, lo que recibí.

 

Me siento realizada cuando mis estudiantes llegan sonrientes y se van complacidos en mis clases; cuando pasan los años y no olvidan la clase de fraccionarios con los guineos de mi hermano y con los ponqués divididos en sextos.

 

La manifestación de creer en los estudiantes es parte de mi formación espiritual.

5. ¿Qué tipo de iniciativas cree usted que hacen falta para promover el estudio de las matemáticas en Colombia?

¡El maestro!, allí está el trabajo. El maestro puede cambiar la realidad. Fortalecer la capacitación docente, el acompañamiento, los incentivos a trabajos de aula.

 

El estudio de Clase fue una estrategia que llegó a Colombia desde Japón y que el MEN

divulgó, pero se quedó en eso. En ese proceso, nos apuntamos desde mi escuela y fuimos reconocidos y premiados.

 

Hay un factor importante en las iniciativas y es poder detectar a los maestros

apasionados, atrevidos; aunque todos deberían serlo.

 

El liderazgo de las escuelas debe estar en manos de Maestros que sueñen con la pedagogía, con la didáctica. Tuve la fortuna de tener una de las mejores directoras de escuela. Ella, siempre nos apoyó al colectivo de maestros. Recuerdo que una vez nos invitaron a Bogotá, a mi compañera Diana y a mí, con todos los gastos pagos por parte del MEN e Inmaculada solano de Hernández dijo, “Yo me voy con ustedes”. Ella estaba siempre creyendo que, quiénes podían mejorar los desempeños de los aprendizajes, eran los maestros con su chispa y su pasión.

 

Una estrategia que profesionaliza y lleva a la innovación educativa, es la asignación de un par docente. Todo está servido, recursos, teorías, herramientas de apoyo, programas, falta que el maestro crea que puede y que tiene el poder de cambiar vidas; yo sé de muchos maestros apasionados, pero también sé de otros que encerraron su pasión por miedo o por el estatus quo.

 

Sueño que me asignen una escuela con bajo desempeño en matemáticas y un grupo de maestros con pasión para comprobar a la vuelta de dos años que el porcentaje de estudiantes en nivel avanzado en las Pruebas Saber 3° y 5° ha crecido. Sí se puede, cuando los criterios están claros, la liberación de los cuestionarios, las jornadas de capacitación, los recursos en línea. Hay que creer en nosotros mismos y aceptar la hermosa tarea que tenemos de potenciar las motivaciones cognitivas. ¡Esa es la clave!

6. ¿Qué mensaje le daría a las chicas que desean estudiar matemáticas o a las que ya se encuentran estudiando esta carrera?

Las matemáticas, más que teorías son la oportunidad de desarrollar el pensamiento y ese pensamiento crítico, lógico, dialectico, es la fuerza que nos hace metacognitivos, seres que pueden observarse, replantearse, recrearse. Sócrates dijo: “Una vida no observada no vale la pena vivirla” y en la observación está la maravilla de volver a nacer en cualquier momento.

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